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Sueños. Una nueva frontera

Sueños. Una nueva frontera

Acompáñame en este apasionante viaje donde desentrañaremos los misterios de este nuevo horizonte "El mundo de los sueños" y veremos cómo ha evolucionado la forma en la que vemos los sueños a lo largo de la historia.

Ivan Gil
Ivan Gil
8 minutos de lectura

Durante miles de años, el ser humano ha visto los sueños como algo mágico. Una especie de puerta hacia lo más profundo de nosotros mismos, nuestra mente y nuestro cerebro.

Se ha intentado entender su significado, ¿por qué ocurren?, ¿Qué nos quieren decir?, ¿Por qué parecen fuera de toda lógica? ¿Soñamos siempre? y ¿por qué hay personas capaces de recordar sus sueños y otras no?

Acompáñame en este apasionante viaje donde desentrañaremos los misterios de este nuevo horizonte "El mundo de los sueños" y veremos cómo ha evolucionado la forma en la que vemos los sueños a lo largo de la historia.

¿Estás preparado? Empezamos 🚀


¿Cómo ocurren los sueños?

Justo antes de dormirnos, nuestras neuronas no dejan de hablar, lo hacen todas al mismo tiempo y sin sentido, esa actividad eléctrica crea un caos de ondas electromagnéticas. Pero a medida que nos dormimos y vamos perdiendo la conciencia esas ondas se estabilizan y la actividad del cerebro disminuye de forma drástica, se podría decir que dejamos nuestra mente en blanco.

Pero y por más curioso que te parezca, pasados entre 70 y 90 minutos después de esa calma, nuestro cerebro cobra vida de nuevo y entra en lo que se conoce como fase del sueño REM.

En ese momento nuestras neuronas vuelven a comunicarse, enviando señales para saltar, movernos, hablar y realizar toda clase de actividades, como si estuviésemos despiertos, por suerte una pequeña parte de nuestro bulbo raquídeo llamada puente tronco encefálico impide que esas órdenes se cumplan.

Nuestro cuerpo entra en un estado de parálisis, a excepción de los ojos, a esto se le conoce como sueño de movimiento ocular rápido de tal forma que si la persona sueña con un partido de futbol podrías observar cómo mueve los ojos en una dirección y en otra siguiendo el balón con la vista.

Por desgracia y solo en algunas personas a veces esta área funciona mal y esta parálisis no existe, a esto se le conoce como trastorno de conducta en fase REM, pero sobre esto hablaremos en otro artículo.

¿Por qué los sueños son tan estrambóticos?

En algunas ocasiones los sueños parecen sacados de otro mundo, esto es porque una parte de nuestro cerebro anterior llamada córtex prefrontal se ralentiza y precisamente es esta parte la encargada de nuestro juicio y racionamiento, pero no solo eso, nuestro hipocampo y amígdala encargadas de la parte emocional se acelera, más incluso que cuando estamos despiertos.

¿Por qué no recordamos los sueños?

Hay quien tiene la capacidad de recordarlos, otros nunca han recordado uno y a mucha gente le pasa que los recuerda nada más despertarse (aunque quizás no siempre) pero a medida que recobran el conocimiento (se despiertan) esos sueños parecen borrarse. Esto sucede porque nuestros niveles de norepinefrina disminuyen drásticamente, la norepinefrina es un agente químico encargado de mantenernos alerta y el responsable de que estemos despiertos, además ayuda al cerebro a mantener los recuerdos. Pero no solo eso, también disminuyen nuestros niveles de serotonina lo que le hace pensar al cerebro que todo lo que recibe es importante por eso en el momento de despertarnos si recordamos nuestro sueño percibimos la sensación de que se ha tratado de algo profundo y trascendente para nosotros.

Los sueños en la historia.

Hace miles de años las civilizaciones coincidían en que los sueños eran mensajes de los dioses, presagios o visiones que advertían o alertaban de algo o nos daban las claves/instrucciones para llevar algo a cabo.

En algunas civilizaciones como la egipcia se llegaron a crear manuales para poder interpretar correctamente los sueños y su significado y aunque esos significados fueron variando a lo largo de la historia, el pensamiento de que los sueños nos daban una serie de indicaciones se mantuvo hasta finales del siglo XVII

En 1899 se publicaron dos libros que cambiarían la percepción que tenemos de los sueños, uno fue escrito por Sigmund Freud (La interpretación de los sueños) en él se plantea que los sueños son una realización alucinatoria de nuestros más secretos deseos, un acceso directo a nuestro subconsciente y en gran parte relacionados con la sexualidad. El otro escrito por Santiago Ramón y Cajal explicaba que las neuronas eran el pilar de nuestro sistema nervioso y las responsables de estas visiones entre otras cosas.

En 1930 y siguiendo los fundamentos de Santiago Ramon y Cajal, se llevaron a cabo pruebas en los cerebros vivos de algunos pacientes que al someterlos a impulsos eléctricos conseguían ver cosas con claridad. Esto reforzó la idea de que los sueños son Tormentas eléctricas que crean visiones aleatorias, sin sentido y totalmente irracionales y de hecho todavía ahora hay algunos científicos que creen que nuestros sueños son exactamente esto.

Carl Jung (Padre de la psicología analítica) se mostraba más a favor de la teoría de Sigmund Freud, pero iba más allá al afirmar que los sueños no solo representaban mensajes sexuales si no que eran mensajes directos de nuestro subconsciente. Y de una forma enmascarada representaba nuestra ansiedad, euforia, sabiduría…

AL final estos dos libros ayudaron a alejar la idea de que los sueños eran mensajes de los dioses o como en el siglo XVII afirmaban, eran causados por algún tipo de malestar, una comida pesada o problemas estomacales.

El sueño bifásico

Cuando llega la noche (hay quien lo hace de mañana) nos vamos a dormir con el propósito de descansar y reponer fuerzas; entre 7 y 9 horas después (esto en un mundo ideal, pero por norma general acostumbramos a dormir menos) , nos despertamos y empezamos un nuevo día.

¿Sabías que esto no siempre ha sido así? De hecho nuevos estudios sugieren que nuestra actual forma de dormir no sería la correcta y está generando un aumento de casos de ansiedad y estrés elevado.

Te estarás preguntando ¿Cómo lo hacían antes? Te diré que es una muy buena pregunta.

Hasta aproximadamente finales del siglo XVII existían dos sueños, es decir, la gente dormía en dos turnos, el primer sueño y el segundo sueño.

El primer registro que se ha encontrado data del siglo VIII a.C. en la epopeya griega "La Odisea" donde se menciona el sueño en dos etapas.

El llamado primer sueño se iniciaba sobre las 9 de la noche y de forma totalmente natural (sin alarmas, avisos o recordatorios) a medianoche la gente se despertaba y realizaba todo tipo de actividades, desde echar más leña al fuego, orinar, vigilar a los animales de las granjas, tareas domésticas, etc...

Otra de las tareas que se hacían tras este primer sueño eran las de culto. En la religión cristiana existían rezos específicos para este momento de la noche.

Pero no todo eran canticos y trabajo, tras el primer sueño mucha gente conseguía un momento de intimidad junto a otra persona y habiendo ya liberado el estrés y la fatiga de todo un día de trabajo con el primer sueño, era un momento perfecto para sociabilizar y en algunos casos tener sexo. Para los que se quedaban solos de igual forma era la perfecta oportunidad para meditar y reflexionar sobre uno mismo, sin distracciones.

¿Cuándo perdimos el sueño bifásico?

Realmente todavía no lo hemos perdido del todo, en muchas culturas como en la nuestra por ejemplo donde es habitual realizar "la siesta" ya que es el propio cuerpo el que adapta el reloj biológico y reduce nuestros niveles de alerta a primera hora de la tarde, lo que se conoce coloquialmente como el "bajón después de comer".

Es curioso porque el sueño bifásico comenzó a perderse a finales del siglo XVII, este movimiento iniciado por las clases altas al norte de Europa continuó extendiéndose hasta 200 años más tarde cuando finalmente parece que desapareció totalmente de nuestras mentes sin dejar rastro, más que las evidencias escritas.

¿Por qué perdimos el sueño bifásico?

Uno de los motivos fue la llegada de la electricidad a los hogares y el alumbrado público.

Con luz por la noche se podían hacer muchas más actividades y esto provocó que aumentara la actividad nocturna y provocó una reducción de las horas de sueño para sociabilizar.

Con anterioridad a la llegada de la luz y el alumbrado público existían los candiles pero no eran para todo el mundo y los adinerados tenían cosas mejores en las que gastar su dinero ya que la noche no les aportaba absolutamente nada y era más bien un momento para la gente de mala reputación como criminales, forajidos y prostitutas.


¿Cuáles son los sueños más comunes?

A lo largo del tiempo, cientos de investigadores han recopilado cientos y miles de sueños en diferentes países y existen algunos patrones.

Caer, tener sexo, ser perseguido o que se nos caen los dientes son algunos de los más populares.

En el caso de los hombres es más común que en sus sueños aparezcan otros hombres sin embargo las mujeres sueñan tanto con hombres como con mujeres, pero ¿y los niños? Lo más habitual es que en sus sueños aparezcan animales

Otro dato muy importante es que lo más habitual es que los sueños ocurren en lugares que no somos capaces de reconocer.

¿Es posible recordar los sueños? ¿Podemos saber si estamos soñando en este momento?

Aunque lo normal es no recordar los sueños existen casos de personas llamadas “Soñadores lucidos”, estás personas no solo recuerdan sus sueños si no que son conscientes de que están en uno y pueden llegar a influir en el sueño.

Ser un soñador lucido se puede lograr de forma espontánea si durante un sueño nos damos cuenta de que algo no encaja y somos conscientes de que no es real, pero también existen ejercicios para llegar hasta ese estado de control.

¿Cómo me convierto en un soñador lucido?

Aunque no es una ciencia exacta, las personas capaces de reconocer, recordar y manipular sus sueños indican dos técnicas que ayudan a entrenar esa capacidad hasta poder controlarla por completo.

La primera técnica y la más importante es ser capaz de recordar el sueño, para ello una buena estrategia es anotar en un libro con detalles e incluso dibujos nuestro sueño nada más levantarnos, cuando todavía está reciente.

La segunda técnica consiste en saber identificar cuando estamos dentro de un sueño, para ello tendremos que estar constantemente cuestionándonos la realidad que nos rodea hasta encontrar algo que no encaja, recuerda que en nuestros sueños nuestro córtex prefrontal está al mínimo y todo nos parecerá de lo más natural pero si siempre nos cuestionamos sobre lo que nos rodea (incluso cuando estamos despiertos), es muy posible que también lo hagas estando dormido, de esta forma podremos llegar a ser capaces de identificar si estamos dentro de un sueño.

Si logramos esto es muy posible que nuestra corteza frontal y prefrontal se active durante el sueño y nos convertiremos en soñadores lucidos y conscientes de que estamos dentro de un sueño y podremos cambiar las cosas que ocurren en nuestros propios sueños, incluso podríamos volar si quisiéramos.

Pero ¿Qué son los sueños?

No hay una teoría clara (todavía) pero nuestros sueños, aunque disfrazados parecen mostrar una realidad que hemos vivido de forma consciente y esto nos ayuda a enfrentarnos a estas situaciones de nuevo y nos ayuda a recordar, perfeccionar u olvidar. Los sueños también nos ayudarían a pasar página solucionando temas pendientes, liberando así nuestra memoria de recuerdos que no necesitamos y curando a nuestra memoria emocional. Ya que en los sueños nos liberamos de cargas y ataduras y no existen las consecuencias así de esta forma nos dejamos llevar por la experiencia, lo que nos abre todo un nuevo mundo para el conocimiento.

Imagina que siempre realizas una tarea de la misma forma, sabes que es la correcta y seguirás haciéndolo de esa forma, pero si en tu sueño no eres capaz de recordar exactamente como lo haces siempre o no hay consecuencias por equivocarte, esto te habré la posibilidad de descubrir nuevas formas de resolverlo.

Se dice que ser creativo consiste en coger una información que ya tenemos y tratar de incorporar nuevas ideas o verla desde otro punto de vista para crear algo totalmente nuevo. En mi opinión los sueños nos ayudan precisamente a esto. ¿Y tú? ¿Qué opinas de los sueños?